¿Cómo se ve la psoriasis en placas en adultos mayores?

La psoriasis en placas es más común de lo que parece, especialmente con el paso de los años. Aunque puede afectar a personas de cualquier edad, en los adultos mayores suele manifestarse de manera distinta debido al envejecimiento de la piel y a la presencia de otras condiciones de salud. Reconocer sus signos a tiempo es clave para mejorar la calidad de vida.La psoriasis en placas es más común de lo que parece, especialmente con el paso de los años. Aunque puede afectar a personas de cualquier edad, en los adultos mayores suele manifestarse de manera distinta debido al envejecimiento de la piel y a la presencia de otras condiciones de salud. Reconocer sus signos a tiempo es clave para mejorar la calidad de vida.

¿Cómo se ve la psoriasis en placas en adultos mayores?

La psoriasis en placas es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que forma zonas bien delimitadas, elevadas y cubiertas por escamas blanquecinas o plateadas. En adultos mayores, su apariencia puede variar por la pérdida de hidratación, el adelgazamiento cutáneo y la coexistencia de otros problemas de salud. Identificar cómo luce y en qué zonas aparece con mayor frecuencia permite ajustar el cuidado diario y decidir cuándo consultar con un dermatólogo en su área.

¿Qué es la psoriasis en placas en adultos mayores?

La psoriasis en placas se caracteriza por placas eritematosas con escamas secas y adherentes que se desprenden al raspar, a veces con picazón e incluso sensación de tirantez o ardor. En la vejez, la piel suele ser más frágil y seca, por lo que las escamas pueden lucir más gruesas y la superficie más agrietada. En la población colombiana, con una amplia variedad de tonos de piel, el enrojecimiento puede verse menos intenso o tornarse violáceo, y tras la inflamación pueden quedar áreas más claras u oscuras que toman semanas en desaparecer. Las uñas pueden mostrar pequeños hoyos, engrosamiento o desprendimiento parcial.

¿Cómo se manifiesta distinto en personas mayores?

Las personas mayores tienden a presentar mayor resequedad, lo que facilita fisuras dolorosas, sobre todo en manos y talones. El prurito puede ser más marcado, especialmente en climas fríos y secos o con aire acondicionado prolongado. Fármacos comunes en esta etapa de la vida, como algunos betabloqueadores, antiinflamatorios o reguladores del ánimo, pueden asociarse con brotes en ciertas personas, por lo que conviene informar a su médico sobre cambios en la piel. En pieles morenas y negras, la coloración violácea y la hiperpigmentación residual pueden hacer que las placas luzcan menos rojas pero más contrastadas. La cicatrización suele ser más lenta, y el rascado repetido aumenta el riesgo de infección secundaria.

¿Zonas del cuerpo más afectadas en adultos mayores?

Las placas aparecen con frecuencia en codos, rodillas y cuero cabelludo. En el tronco, la región lumbar y la zona del pliegue interglúteo son sitios habituales, así como detrás de las orejas y en la línea del nacimiento del cabello. El cuero cabelludo puede presentar placas adherentes que producen escamas visibles en la ropa. Las uñas de manos y pies pueden volverse frágiles, con cambios de color y surcos. En palmas y plantas, las fisuras pueden dificultar la marcha o tareas domésticas. El roce de la ropa ajustada, dispositivos de apoyo o prótesis también puede desencadenar placas en áreas de presión, fenómeno conocido como respuesta a la fricción.

¿Por qué prestar especial atención en la vejez?

Además del impacto en la apariencia, la psoriasis puede afectar el sueño por el prurito y limitar actividades cotidianas. En algunos pacientes se asocia con dolor y rigidez matutina en articulaciones, sugiriendo posible artritis psoriásica que requiere valoración médica. Cuidar la piel con jabones suaves, baños cortos con agua tibia y emolientes abundantes después del baño ayuda a reducir la descamación. En el cuero cabelludo, champús con activos queratolíticos suaves pueden facilitar el desprendimiento de escamas sin arrancarlas de golpe. Conviene evitar rascado vigoroso y fricción con esponjas ásperas. Si toma varios medicamentos o padece enfermedades crónicas, informe a su médico sobre cualquier cambio cutáneo para evaluar posibles interacciones o ajustes terapéuticos.

La apariencia de la psoriasis en adultos mayores también está influida por el clima y los hábitos. En ciudades andinas, la radiación solar puede ser alta incluso con temperaturas frescas; una exposición breve y controlada puede mejorar algunas placas, pero el exceso aumenta el riesgo de quemadura, que empeora la inflamación. En regiones cálidas y húmedas, el sudor y la fricción favorecen la irritación de pliegues. Ropa suave, transpirable y calzado cómodo ayudan a disminuir el roce. Mantener las uñas cortas reduce el daño por rascado involuntario.

Reconocer señales de alarma es clave. Fiebre, dolor intenso, enrojecimiento que se expande rápidamente, supuración o mal olor sugieren infección y deben ser evaluados. Si aparecen cambios ungueales significativos o dolor articular persistente, es recomendable una valoración con dermatología o medicina interna en su área. Aunque existen múltiples tratamientos, desde emolientes y cremas hasta terapias sistémicas indicadas por especialistas, la elección depende del tipo de lesión, extensión, comorbilidades y medicamentos concomitantes. La automedicación con corticoides potentes en áreas delicadas como cara o pliegues puede adelgazarlos más y provocar efectos no deseados, por lo que el uso debe ser cuidadoso y guiado por profesionales.

En Colombia, los hábitos de cuidado de la piel pueden adaptarse al entorno: hidratarse adecuadamente, usar protector solar de amplio espectro, preferir prendas que no irriten, ventilar el hogar para evitar calor excesivo y mantener una rutina de higiene gentil. Las familias y cuidadores cumplen un papel importante para identificar cambios en la piel y facilitar el acceso a atención en su área cuando sea necesario.

En síntesis, la psoriasis en placas en la vejez puede verse como placas elevadas y bien definidas con escamas alineadas, aspecto que varía según el tono de piel, la hidratación y los factores externos. Distinguirla de otras dermatosis y conocer los desencadenantes frecuentes permite anticiparse a los brotes, aliviar la incomodidad y disminuir el riesgo de complicaciones, en especial cuando existen otras condiciones de salud.

Este artículo es solo informativo y no debe considerarse consejo médico. Consulte a un profesional de la salud calificado para orientación y tratamiento personalizados.